Empecé terapia. Y lo que me dijo el imbecil de mi terapeuta, el enfermo ese que Dios sabe como mierda tiene un título universitario, es que me conviene empezar un diario para soltar lo que me pasa. Que es bueno que escriba cosas que pienso o que me pasan, cuando me den ganas, para que después las veamos en terapia (si yo quiero). Y no, no quiero. Pero igual... escribo.


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Hoy volví a releer todo lo que escribí. La risa esa de "jojojo" es una patada al hígado... "jajaja" no quedaría mucho mejor. No me gustan las risitas esas, pero no sé de qué otra forma ponerlo.

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