Empecé terapia. Y lo que me dijo el imbecil de mi terapeuta, el enfermo ese que Dios sabe como mierda tiene un título universitario, es que me conviene empezar un diario para soltar lo que me pasa. Que es bueno que escriba cosas que pienso o que me pasan, cuando me den ganas, para que después las veamos en terapia (si yo quiero). Y no, no quiero. Pero igual... escribo.


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A falta de uno tuve DOS sueños raros anoche y no tuve mejor idea que mencionarlo cuando llegué a lo del Batracio.

En el primero soñé que mi papá (mi papá A.K.A.: "El Viejo") me ponía un aire acondicionado en la pieza. Es como que yo tenía calor y él ¡en persona! se ponía a picar ladrillo para hacer calzar en la pared de mi dormitorio un aire de esos viejos, color beige con el frente marrón simil madera, uno de esos armatostes de 1980 que hacen más ruido que una turbina de avión.

El Batracio devenido en un experto en Freud de curso por correspondencia, me dijo que lo que yo sentía era que mi papá no estaba cuando lo necesitaba (wow! que poder increíble de deducción que tenés, cerdo infame!) y que el sueño había "recreado" un papá más accesible, más humano y no sé cuántas forradas más.

El segundo sueño no me atrevo a ponerlo en palabras ni bajo nombre supuesto. Por supuesto, tampoco se lo conté a él.


2 comentarios:

Soñadora on 18 de diciembre de 2009, 11:37 dijo...

Al parecer tuviste una noche productiva! Yo no siempre logro recordar mis sueños pero duermo como un lirón!
Besitos,

Sabrina on 19 de diciembre de 2009, 2:41 dijo...

Hola Soñadora,
Sí, si tener mil imágenes en la cabeza a la hora de dormir es producció... tuve una noche productiva.
Pero la verdad, creo que descanso mejor cuando al despertar no recuerdo lo soñado...
:)