Empecé terapia. Y lo que me dijo el imbecil de mi terapeuta, el enfermo ese que Dios sabe como mierda tiene un título universitario, es que me conviene empezar un diario para soltar lo que me pasa. Que es bueno que escriba cosas que pienso o que me pasan, cuando me den ganas, para que después las veamos en terapia (si yo quiero). Y no, no quiero. Pero igual... escribo.


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Bloggie, te digo que comprar ese esmalte celeste fue tirar la plata.
Aunque las sandalias sean celestes, los dedos a lo pitufo no quedan bien.
No sé de dónde saqué semejante idea! Se impone un algodón con acetona, lavado de pies y vuelta al esmalte blanco cremoso que usé el último mes.

Voy a salir hoy. Con Fabián, el de Sistemas. ¿Qué hago yo saliendo con alguien del trabajo? No quiero empezar ooootra vez. Pero mi excusa es buena, Bloggie, vamos a la fiesta de fin de año de la empresa.

Ayer a media mañana Fabián saltó de la nada preguntándome por mail si tenía con quien ir... y le dije que no. No en el mail, me parecía muy pelotudo responder el mail.

Abrí el "Talkie" (el sistema de mensajería instantánea de la empresa, no nos dejan instalar el MSN) y le escribí: "No."

Medio segundo después me respondió: "Vas conmigo"

No tenía signo de pregunta. No era una pregunta. No tenía punto. No era una afirmación (en mi mundo una afirmación no es afirmación si no tiene un punto final).

Dudé. Dudé. Dudé.

Al final le puse: OK. Y me respondió con: :-)
El emoticón de sonrisa con nariz me parece espantoso: :-)
Es narigón es feo, es idiota. El emoticón de sonrisa es simple, se escribe :)

Ya empezó mal, Fabián.


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