Empecé terapia. Y lo que me dijo el imbecil de mi terapeuta, el enfermo ese que Dios sabe como mierda tiene un título universitario, es que me conviene empezar un diario para soltar lo que me pasa. Que es bueno que escriba cosas que pienso o que me pasan, cuando me den ganas, para que después las veamos en terapia (si yo quiero). Y no, no quiero. Pero igual... escribo.


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La cena empieza a las diez. ¿Cómo puede ser que todavía esté acá en casa?

Soy sumamente impuntual, pero ooooooodio la impuntualidad en los otros. Sobre todo cuando es un hombre y me tiene que pasar a buscar.

Segundo punto en contra, Fabián.

2 comentarios:

Otra vez a viajar al olvido... on 21 de diciembre de 2009, 15:20 dijo...

odioooo la impuntualidad, y soy hiper puntual, incluso llego unos minutos antes y siempre me quedó esperando, dando vueltas para que llegue el tiempo acordado...

Sabrina on 21 de diciembre de 2009, 20:58 dijo...

¿Como hacés? Yo no puedo, no me sale. Por cada vez que llego puntual, llego dos veces tarde.