Empecé terapia. Y lo que me dijo el imbecil de mi terapeuta, el enfermo ese que Dios sabe como mierda tiene un título universitario, es que me conviene empezar un diario para soltar lo que me pasa. Que es bueno que escriba cosas que pienso o que me pasan, cuando me den ganas, para que después las veamos en terapia (si yo quiero). Y no, no quiero. Pero igual... escribo.


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La fiesta de mi empresa fue cualquiera, aunque de a ratos me cagué de risa.

Qué loco, ahora que pasaron varios días me parece que no fue TAAAN mala.

¡Qué empeño pone la mente en aminorar los golpes!

2 comentarios:

Lo esencial es invisible on 29 de diciembre de 2009, 1:21 dijo...

Lo bueno es que por más desastre que sea el lugar al que vayamos, nos caguemos de risa!

NOS LEEMOS,
UN BESO GRANDE(:
QUÉ TENGAS UN GRAN DÍA!

Bella on 29 de diciembre de 2009, 15:40 dijo...

Al menos te reíste.... me acuerdo que en mis fiestas yo sólo me quejaba de las giladas de la "patronal".

Nos leemos, me gusta tu blog!