Empecé terapia. Y lo que me dijo el imbecil de mi terapeuta, el enfermo ese que Dios sabe como mierda tiene un título universitario, es que me conviene empezar un diario para soltar lo que me pasa. Que es bueno que escriba cosas que pienso o que me pasan, cuando me den ganas, para que después las veamos en terapia (si yo quiero). Y no, no quiero. Pero igual... escribo.


2010-01-10

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Ya se pasó la vorágine de las fiestas. Terminó el 2009, ya está, ya no vuelve. Se cerró. Ahora hay que pensar en modo 2010, ya estamos en enero...

Qué loco, es siempre igual.
Llega Octubre y pienso: "chau, ya casi se acabó el año..."

En Noviembre ya están todos con las ventas de Navidad, las vidrieras decoradas en rojo y verde; los arbolitos y los adornos para el arbol a la venta ocupan todas las veredas; arrecian las publicidades de juguetes y otras cosas "regalables"; todo el mundo tiene apuro por reunirse, reencontrase con los ex (ex amigos, compañeros, amantes, huesitos, parejas), por cerrar cuentas, por liquidar deudas, firmar contratos, despedirse, mudarse, recibirse, rajarse, comerse un compañero/a de trabajo, empezar dietas.

Llegan y pasan la fiesta del trabajo, otras fiestas de trabajo de otros (con más onda, las hacen abiertas, llevás a cualquiera), la cena del 24 en casa del viejo (formal, familiar, a-bu-rri-da, pero imposible pensar en faltar), la resaca espantosa del 25, la cena del 31 en casa del viejo (siempre interesante, nunca sabés a quien te podés encontrar ahí), la resaca amistosa del primero de enero.

Y después, en un parpadeo, ya es 10 de enero y yo estoy acá, con un año nuevo por delante. Peguntándome por milésima vez qué quiero de mi vida.

Se suponía que eso tenía que hacerlo el mes pasado, para estrenar el 2010 con resoluciones firmes. No sé cómo se me patinaron los días... otra vez.

2010-01-04

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El Batracio se fue de vacaciones ya. Tan desesperado no debe ser mi caso si el gordo puede borrarse todo enero y parte de febrero sin remordimientos.
Me dejó el número de otra pis-cóloga, la que le sirve de "apoyo de guardia" y le sofoca los incendios anímicos de sus pacientes mientras él no está. No pienso ir a verla. No me hace gracia incorporar más gente a este círculo de la confianza. Igual, copié el teléfno de la tarjetita a mi agenda. Uno nunca sabe, capaz, en un arranque de embole, la llamo y la boludeo un rato a ella también... Se llama Flavia y es sobrina de la esposa del Batracio. Mirá vos, nunca me lo hubiera imaginado casado.

Qué pobre y patética debe ser la mujer, si el Batracio es lo mejorcito que podía conseguirse.

2010-01-03

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Felíz año nuevo... tres días después.

Hola Bloggie!

Qué domingo triste hoy. Desarmé el arbolito y el pesebre ni bien me levanté. Ya metí todo en las cajas y los subí otra vez a la baulera. Se supone que hay que esperar a que "pasen los Reyes magos" para desterrar la decoración navideña, pero esta semana estoy apurada con los preparativos de las vacaciones y si no lo hacía hoy, cuando vuelva en marzo me iba a encontrar con todo armado y sería demasiado deprimente.

Además, este año los Reyes no van a pasar para mí, dejando regalitos en mis zapatos. Desde que vivo sola que no les veo la cara a esos señores.

Aparte de la asistente de mi viejo, que mientras viví en la casa de él me los compraba por encargo suyo, la única persona capaz de comprarme un regalo de Reyes es mi mamá Clara y está en Mardel desde el 6 de diciembre, fiel a su costumbre.

Qué domingo triste hoy. Qué ganas de llorar...